martes, 2 de septiembre de 2014

ORDO AMORIS

Las primeras entradas del Blog serán una recopilación de artículos y textos escritos hasta hoy. Después empezaremos con nuevos. Éste sobre los verdaderos ateos, los buenos ateos:

Hay ateos que reciben de Dios una gracia especialísima y extraordinaria para obrar santamente, como también hay gente a la que canónicamente se le niega la Sagrada Comunión y el sacramento de la penitencia a la cual Dios cuida y pastorea según su inmenso poder; pues, los Sacramentos son medios para llegar a Dios y por los que Dios nos viene al encuentro. Sin embargo, Dios en su Divina Providencia también actúa mediante otros canales de grandes gracias y bendiciones. Vivan los ateos que son como Dios manda, pues sólo Dios da la fe y, ellos, según la Providencia, no la han recibido todavía.

El refranero ya nos lo avisa: "unos tienen la fama y otros cardan la lana", o bien, "ni son todos los que están, ni están todos los que son".

Pero es que realmente Dios se preocupa más por los ateos y los pecadores; los ama con más fuerza. Sale a buscarlos, deja a los sanos; a los sanos ya los tiene en su amor, busca y ama a los que no le conocen, o le conocemos mal. Y Cristo no pierde a ninguno de los que le fueron dados, a ninguno. Recicla, Dios recicla. Encuentra siempre un canal de comunicación dispuesto,en sus hijos. Y los ateos hacen el bien, si lo buscan. Y si lo buscan, lo encuentran. Mejor, si lo buscan, son encontrados por Él. Es verdaderamente un dios injusto humanamente. Porque paga por igual a todos sus asalariados, a los primeros y a los últimos, porque los últimos serán primeros. Bendita su injusticia, que salva solo por su mérito. Y la fe, la fe es don. No la busques; pídela, o espérala. Sé inclemente pidiendo fe, Dios quiere ser molestado por imprudentes que piden la fe. No se la pidas a un hombre ni se la dejes como custodio; te quedarás sin ella. Personas, primero personas; después cristianos. Y Dios sonríe al ver a sus hijos más rebeldes; es el Padre bueno con sus pequeñajos. ¿No oís su risa? La Trinidad no llora, sonríe y ama. Y le dice a la Virgen: Reina del Cielo, mira como patalean. Nos buscan en el ruido, todos. Pero aquí hay paz y silencio; un silencio que ríe. Contempla, Theotokos, al más pequeño; míralo, nos ha visto y sonríe en silencio. Mira al que nos busca y no nos encuentra, ve a su encuentro. Si te ve a ti, verá a tu Hijo, y nos verá. Que huela el incienso, que intuya. No te muestres claramente aún; Yo tampoco. Los amamos a todos, por igual. Pero en los más rebeldes ponemos más amor, como en la tierra más árida se pone abono.

Es el ateo mi hijo, y el cristiano. Y hay cristianos más rebeldes. Pero no puedo evitar amarles. Ni a uno, ni a otro. Vomito de mi boca a los tibios, eso sí. No me gustan. Pero les amo, no puedo hacer otra cosa. No lo puedo todo. Escucha, escúchanos. Hablamos muy suave, pero nuestra voz retumba en todos los corazones, especialmente en los corazones más duros. A veces duele nuestra voz, como duele al oro que lo refinen en crisoles. Hijos, sois oro para mí, sois mis amores, mis herederos, porque hubo un primer Hijo, engendrado, no creado, omoúsion conmigo. Y dio la vida por sus hermanos, y desde entonces, se os abrieron las puertas para siempre. Venid, venid poco a poco. No corráis. Si caéis, os levantaré. La cruz os pesará poco, podréis con ella. Mirad a los que más sufren.

Os ama: vuestro Padre, vuestro Hermano, vuestra Madre y vuestra Vida.

1 comentario:

  1. Bonita reflexión. Como se muestra en la parábola del hijo pródigo (una de mis favoritas), la justicia de Dios no tiene nada que ver con la humana, ya que ama por igual al hijo que se queda a su lado como al que huye de Él echando pestes.
    Es cierto que, como cristianos, debemos tender la mano a nuestros hermanos no creyentes, y en ocasiones aprender de ellos, pues como bien dices, la Verdad absoluta sólo pertenece a Cristo y ningún humano puede aspirar a poseerla, y sobre todo, amarlos, amarlos como hijos de Dios y hermanos nuestros que son.
    Sin embargo, hemos de ser realistas, vivimos en una sociedad polarizada, maniqueísta, y hay algunas personas (muchas o pocas, no lo sé) que hacen de destruir a la Iglesia el empeño de sus vidas. Personas que ni tienen ni desean la fe y que, sin darse cuenta, defiende actitudes y posiciones muy peligrosas; por la simple razón de ir contra la Iglesia, se puede defender el aborto y la eutanasia y acabar con millones de vidas humanas, o criticar y atacar a grupos como Cáritas o Manos Unidas, impidiendo su labor caritativa y social. Es en esas ocasiones cuando los creyentes debemos buscar los medios para defender nuestra fe y nuestros principios de los ataques de nuestros hermanos más rebeldes, pero eso sí, siempre recordando "odia al pecado, ama al pecador".

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